Una correcta gestión de la reposición en las explotaciones de ovino y caprino resulta esencial para garantizar la sostenibilidad productiva y económica de las granjas. Además, la recría desempeña un papel crucial en la estrategia empresarial de la ganadería, ya que determina la calidad genética y productiva del futuro rebaño.
El coste de la recría varía según el sistema de manejo, pero los gastos en alimentación pueden representar entre el 45-55 % del presupuesto total. Además, se estima que el coste total de recriar una oveja hasta el primer parto puede superar los 250 euros, dependiendo de factores como el peso al destete, la genética o el manejo.
Toda esta información refleja la importancia de optimizar esta etapa para garantizar que las hembras alcancen un desarrollo adecuado antes de formar parte del rebaño productivo. Una gestión eficiente no solo impactará en la productividad futura de los animales, sino también en la rentabilidad global de la explotación, especialmente en nuestro mercado donde los márgenes de beneficio son cada vez más ajustados.
SELECCIÓN DE LA REPOSICIÓN
En primer lugar, es esencial elegir que corderas y cabritas van a conformar la reposición y, para ello, debemos prestar especial atención a las madres.
Seleccionaremos animales con elevados rendimientos productivos, así como alta resistencia a enfermedades (mejora genética del rebaño). Su alimentación durante toda la gestación y periparto debe ser la adecuada para que la glándula mamaria se desarrolle correctamente. Sin embargo, si los animales se engrasan en exceso pueden aparecer patologías, como toxemia de gestación, que causen bajos pesos al nacimiento.
Una vez paridas, valoraremos las crías durante las primeras fases de crecimiento y desarrollo. El número de animales o tasa de reposición dependerá de múltiples factores como la duración de la vida productiva o la calidad sanitaria del rebaño, pero si queremos mantener el censo, la tasa anual deberá rondar el 25 %.
MANEJO Y ALIMENTACIÓN DE LA REPOSICIÓN
Periodo de lactancia:
Desde el nacimiento hasta el destete. Lo más importante durante esta fase es el aporte de calostro en calidad y cantidad suficiente (aprox. 10 % del PV al nacimiento dentro de las primeras 6h de vida). Recordemos que la placenta de los rumiantes es compleja y no permite el paso de inmunoglobulinas, por lo que el recién nacido carece de inmunidad adquirida. El calostro, que es la primera leche secretada por las madres, no solo va a aportarle nutrientes, sino que también le va a permitir adquirir la primera barrera defensiva frente a enfermedades.
Tras el encalostrado (primeras 36-48 h), comenzarán a consumir leche o lactoreemplazante de calidad. Es recomendable dividir las tomas en 2-3 a lo largo del día asegurándonos de que ingieren en torno al 10-15 % de su PV/día.
En la primera semana de vida, les ofreceremos también un prestarter lacteado ad libitum y forraje de calidad para que el sistema digestivo se desarrolle correctamente.
Nuestra propuesta: NO-00
Pienso complementario lacteado para iniciación de corderas y cabritas.
Nuestra propuesta: NO-1
Pienso complementario para iniciación de corderas y cabritas.
Destete:
En torno al mes de vida en producción láctea y los dos meses en explotaciones de carne. Aun así, decidiremos el momento del destete en función del desarrollo del animal (alrededor de 15 kg de PV) y del consumo de pienso complementario (alrededor de 250 g/animal/día). Mantendremos el prestarter hasta unos días después haciendo el cambio de forma progresiva al starter o arranque.
Para ambos tipos de pienso, es recomendable su suministro en pequeñas cantidades ya que así se conservará fresco, con aroma y apetecible durante más tiempo. También es esencial el aporte de agua fresca y limpia en todo momento.
Recría:
Desde el destete hasta los 45 días previos al parto. Comenzaremos a aplicar un plan de alimentación restringido a partir de los 3-4 meses de vida con el fin de alcanzar el 60-70 % del PV antes de la cubrición y lograr nuestros objetivos productivos y reproductivos.
Al igual que con las madres, es importante evitar el engrasamiento excesivo que pueda alterar el correcto desarrollo del parénquima mamario. Durante el último tercio de gestación, las corderas tienen necesidades similares a las ovejas adultas, pero hay que tener en cuenta que su capacidad de ingesta es mucho menor (entre un 10 y un 15 %).
Conclusiones:
El manejo de las corderas y cabritas durante las fases de cría y recría va a determinar la futura producción láctea. Por ello, un buen plan de alimentación personalizado y ajustado a cada fase es esencial para construir animales fuertes y productivos.
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